Seguridad minera: tecnología como aliada clave para prevenir accidentes de alto impacto

En un contexto marcado por operaciones de alto riesgo, la incorporación de tecnologías especializadas permite reducir la exposición de las personas en faenas críticas, elevando los estándares de seguridad y contribuyendo a una operación minera más responsable y sostenible.

La minería es una industria caracterizada por operaciones complejas y de alto riesgo. Si bien la tasa de accidentabilidad del sector en Chile se sitúa entre las más bajas del país —1 frente a un promedio nacional de 2,8 por cada 100 trabajadores—, la tasa de mortalidad continúa siendo significativamente más alta, alcanzando 8,3 frente a un promedio nacional de 2,6 por cada 100 mil trabajadores. Esta brecha evidencia que, aunque los accidentes son menos frecuentes, cuando ocurren suelen ser de alta gravedad, lo que refuerza la necesidad de mantener estándares de seguridad extremadamente exigentes.

Históricamente, una proporción relevante de los accidentes más graves se concentra en la minería subterránea, particularmente en espacios confinados, donde la caída de roca o material representa uno de los principales riesgos de atrapamiento o fatalidad. El año 2023 fue especialmente complejo en términos de seguridad minera, superando cifras de años anteriores, lo que vuelve indispensable reforzar la evaluación permanente de condiciones operacionales y el uso de acciones preventivas basadas en experiencia y mejores prácticas.

En este contexto, la seguridad se consolida como un valor fundamental y un eje estratégico. Desde esta mirada, el foco está puesto en ofrecer soluciones tecnológicas que permitan enfrentar los desafíos críticos de la industria, priorizando siempre la protección de las personas por sobre la eficiencia productiva.

Entre estas soluciones destacan las tecnologías orientadas a reducir la exposición directa de los trabajadores en dos ámbitos de alto impacto operacional: la acuñadura mecanizada y el desatollo en infraestructura crítica, como chancadores, domos y silos de acopio. El uso de equipos especializados de última generación, con operación remota, cabinas certificadas y sistemas avanzados de control de polvo y visibilidad, permite intervenir zonas de riesgo sin exponer al personal, incluso en frentes de difícil acceso.

Asimismo, para infraestructura de proceso y acopio, se han integrado tecnologías que permiten limpiar o liberar atollos en silos y puntos de traspaso sin necesidad de ingreso de personas a espacios confinados. Estas soluciones combinan distintos modos de operación —como brazos hidráulicos, sistemas de activación y limpieza de alta presión—, posibilitando recuperar la continuidad operacional de forma segura y eficiente.

La experiencia demuestra que cuando la tecnología ofrece alternativas reales para mitigar riesgos críticos, su adopción resulta clave. Avanzar hacia estándares más altos de seguridad implica dejar atrás prácticas manuales obsoletas y de alto riesgo, reemplazándolas por soluciones que reduzcan la exposición humana y eleven el nivel de control operacional. En este sentido, la incorporación de innovación y mejores prácticas no solo protege vidas, sino que contribuye a una minería más responsable y sostenible en el largo plazo.

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